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Gracias a la cirugía refractiva con Excimer láser es posible dejar de usar anteojos en forma permanente.
Esta es una técnica que nació cuando el Dr. Stephen Trokel observó a los ingenieros de IBM pulir microchips con un láser especial e imaginó la posibilidad de pulir, de manera similar, la córnea de los pacientes con problemas de miopía o astigmatismo para corregir esos defectos.
La primera aplicación correctiva del Excimer láser se hizo en 1987 y desde aquél momento hasta hoy ha sido una revolución en el mundo entero. Millones de personas han dejado de utilizar anteojos o lentes de contacto, y han logrado una independencia visual significativa.
Hoy este procedimiento está al alcance de su mano, pero antes de decidir, usted debe conocer bien cómo es este tratamiento y cuáles son sus alcances.

 

 





Problemas de refracción


Esta cirugía se utiliza para corregir los defectos de miopía, astigmatismo e hipermetropía.

Visión normal
La visión clara en un ojo normal es el resultado de la correcta proyección de los rayos de luz, que pasan a través de la córnea, la pupila y el cristalino y se enfocan en la retina.

La miopía ocurre cuando la córnea es demasiado curva o el ojo es demasiado alargado. Esto hace que la luz se enfoque por delante de la retina, lo que da como resultado una visión de lejos borrosa.

La hipermetropía ocurre cuando la córnea es demasiado plana o el ojo es más corto. Esto causa que la luz se enfoque en un punto por detrás de la retina, originando una visión borrosa de cerca, y algunas veces de lejos.

El astigmatismo se produce cuando la córnea está conformada como un huevo o una pelota de rugby en posición horizontal, vertical u oblicua. Esto produce que los rayos de luz se enfoquen en más de un punto de la retina, lo que provoca una visión borrosa y distorsionada.



 
La cirugía refractiva

Utilizando la precisión del Excimer láser (LASIK) se modifica la curvatura de la córnea para mejorar la manera en que la luz es enfocada o "refractada" en la retina. Esta cirugía elimina entre el 90% y el 100% de defecto. Puede quedar un defecto mínimo residual que no motivará el uso de lentes permanentes; quizás sólo algún anteojo ocasional de descanso si quedase alguna molestia.


El láser empleado tiene la capacidad de remover moléculas de tejido sin producir calor, y con ello se evitan daños estructurales en la córnea. El procedimiento toma pocos minutos y se realiza de la siguiente forma:


Se aplica una anestesia tópica (en gotas) para dormir la zona donde se interviene, y se procede a remover una capa superficial de la córnea con un instrumento llamado microquerátomo. Este "cuchillo" de alta precisión sirve para seccionar una pequeña tapita de 0.150 mm de espesor.


Luego se talla sobre la superficie de la córnea con el Excimer láser, de acuerdo con la corrección deseada.


Finalmente se coloca en su sitio la capa previamente levantada que se sella naturalmente y no requiere de suturas.


Este tratamiento no es doloroso y dura sólo 5 minutos. Usted podrá retornar a su hogar casi inmediatamente y podrá volver a sus tareas habituales luego de 1 ó 2 horas. Lo único que se recomienda es no exponerse al sol ni a la intemperie y está prohibido refregarse el ojo por unos días.

 
 
 

  Candidatos

Para la cirugía refractiva con Excimer láser es ideal ser mayor de 20 años y tener córneas sanas. Los candidatos no deben haber tenido un incremento significativo en la prescripción de sus anteojos en los últimos 12 meses y no es recomendable intervenirse durante el embarazo.


   
 
Expectativas reales

La decisión de realizarse una cirugía con LASIK es importante y en última instancia es usted quien debe tomarla. Para ello es fundamental que usted tenga expectativas reales y que su decisión esté basada en hechos, no en esperanzas o interpretaciones erróneas. El objetivo del LASIK es la de reducir su dependencia de lentes correctivos (ya sean de contacto o anteojos). Este moderno procedimiento no siempre devuelve la visión a 10/10. Y no siempre elimina la necesidad de usar anteojos: a veces la presbicia lo obliga a utilizar lentes para leer o el error de refracción corregido le exige utilizar algún tipo de lente ocasional.
   


Los
efectos colaterales de la cirugía pueden ser:

en las primeras 24 a 72 hs. es común que aparezca dolor, lagrimeo y que el ojo se ponga rojo
visión borrosa, durante el período de cicatrización.
defectos de corrección: a veces el tratamiento no logra neutralizar totalmente la corrección. De todas maneras, muy frecuentemente, son pequeñas diferencias que pueden solucionarse con lentes o con una nueva intervención.


El primer paso


Enterarse más acerca de su error refractivo es el primer paso hacia una independencia visual. Esto se logra en una consulta personal con el cirujano, quien le indicará si su grado de corrección se encuentra dentro de las posibilidades quirúrgicas. Una vez que el cirujano lo admita, la decisión es suya.


La opción para miopías altas: Lentes fáquicos

Cuando la miopía es elevada -mayor de 9 dioptrías- no siempre se obtienen resultados óptimos con el LASIK: existe el riesgo de que el paciente sufra de halos y mala visión nocturna. Para estos casos se puede optar por la colocación de lentes intraoculares fáquicos, que conservan intacto el lente natural del ojo (cristalino).
Existen varios modelos de lentes que se colocan dentro del ojo, por delante del iris, apoyados en él o por detrás del mismo.
Con esta técnica se consigue una rápida recuperación visual, con resultados estables en el tiempo. Es, además, reversible ya que se puede extraer el lente colocado en cualquier momento.
En algunos casos donde se asocia una miopía elevada con astigmatismo importante se pueden combinar métodos: se coloca una lente para compensar la miopía y se trata el astigmatismo residual con láser (Lasik).