Inicio Quienes Somos OS y Prepagas Sedes Turnos Contacto  
CATARATA
LASIK: ASTIGMATISMO, MIOPÍA E HIPERMETROPÍA
CIRUGÍA DE DESPRENDIMIENTO DE RETINA
ALTA MIOPÍA CON LENTES INTRAOCULARES
LÁSERES EN OFTALMOLOGÍA
RETINOPATÍA DIABÉTICA
CIRUGÍA DE GLAUCOMA
PLÁSTICA OFTALMOLÓGICA Y VÍAS LAGRIMALES
ESTUDIOS
CIRUGÍAS Y ESTUDIOS>Cirugía de Glaucoma
 
El glaucoma es la principal causa de ceguera en los Estados Unidos, particularmente entre las personas de edad avanzada. Pero, con atención médica adecuada, este desenlace puede evitarse.
Por dentro del ojo humano circula un líquido transparente llamado humor acuoso, que se ocupa de nutrir sus estructuras internas. Esta sustancia es continuamente producida y eliminada, en forma similar a un lavatorio donde la canilla y el drenaje están permanentemente abiertos. Si el drenaje se tapa, el agua se acumula. En el ojo, si la zona de salida o drenaje del acuoso (llamado ángulo de drenaje) se tapa, la presión interna sube, estamos en presencia de glaucoma.
El principal daño que causa esta enfermedad se produce en el nervio óptico, el "cable" que lleva las imágenes de la retina al cerebro. En un principio, el glaucoma daña las fibras encargadas de la visión lateral y el paciente suele no notarlo. Sólo cuando la enfermedad ha avanzado mucho se torna evidente la disminución de la visión; y si hay destrucción total del nervio óptico, la persona queda ciega. De ahí la importancia de un diagnóstico oportuno.


                             


TIPOS DE GLAUCOMA


-  Glaucoma congénito primario:
Se produce como consecuencia de un defectuoso desarrollo de las vías de salida del humor acuoso. En las primeras semanas o meses de vida, el niño va a presentar lagrimeo y fotofobia (no es capaz de mantener los ojos abiertos cuando hay luz). La córnea va perdiendo transparencia y se ve blanquecina. Simultáneamente, el ojo, como consecuencia del aumento de presión en su interior, va aumentando su tamaño. Hay que tener especial cuidado con los niños que tienen los ojos mucho más grandes que el resto de los niños de su misma edad, especialmente si les molesta mucho la luz.
El glaucoma congénito o infantil afecta a 1 de cada 15000 niños y puede estar asociado a síndromes, cataratas y traumatismos en cuyo caso nos encontramos ante un glaucoma congénito primario. Se produce por un fallo en el desarrollo del tejido trabecular que es el encargado de regular la salida del humor acuoso y el control de la tensión ocular.
El diagnóstico generalmente lo realizan los padres al observar los síntomas característicos que son la turbidez o edema de la cornea (pierde la trasparencia y esta blanca) y la fotofobia. Estos síntomas aparecen al producirse un alargamiento de las estructuras oculares (esclera y cornea) por la tensión. La córnea aumenta de diámetro y se producen roturas en el endotelio, ingresa líquido y se opaca (toma el aspecto de cristal empañado) así como la presencia de un lagrimeo constante y la irritación del niño cuando se le expone a la luz brillante. Los síntomas pueden ser de graduación muy variable dependiendo de la intensidad de la presión.
El tratamiento es quirúrgico y a veces es necesario realizar varias intervenciones hasta que se consigue el control de la tensión. Los casos de aparición más precoces tienen peor pronóstico. Los controles de la tensión deberán continuar el resto de su vida.

- Glaucoma crónico de ángulo abierto:
Este es el tipo más común de glaucoma y generalmente ocurre como resultado del envejecimiento. La "tubería de desagüe" del ojo, o el ángulo de drenaje, se vuelve menos eficaz con el paso del tiempo, lo que ocasiona que la presión interna aumente gradualmente.
Cuando el aumento de presión ocasiona daños en el nervio óptico, se denomina glaucoma crónico del ángulo abierto. Más del 90 % de los adultos que padecen glaucoma sufren de este tipo de enfermedad.
El glaucoma crónico de ángulo abierto puede dañar la visión de una manera tan gradual e indolora que quien la padece no se da cuenta del problema hasta que el nervio óptico ya ha sufrido daños severos.

- Glaucoma agudo de ángulo cerrado:
Esta forma de glaucoma es muy conocida por presentarse con gran dolor y brusca disminución de la visión. Se produce cuando el ángulo formado entre el iris y la córnea se achica y obstruye parcial o totalmente la salida del humor. La presión suele aumentar bruscamente y este glaucoma puede causar los siguientes síntomas:

- visión borrosa
- fuerte dolor en los ojos
- halos multicolores alrededor de las luces
- dolor de cabeza
- náusea y vómito

Cuando el cierre del ángulo es más gradual e indoloro, esto se llama glaucoma crónico de ángulo cerrado. Es más frecuente en personas de descendencia africana o asiática.



DIAGNÓSTICO


La revisión oftalmológica periódica es la mejor manera de detectar y tratar el glaucoma. Durante un examen completo -que no duele-, su oftalmólogo: - Mide la presión intraocular (tonometría) - Inspecciona el ángulos de drenaje de los ojos (gonioscopia) - Evalúa los daños del nervio óptico (oftalmoscopia) - Prueba el campo visual de ambos ojos (campimetría o perimetría) Algunas de estas pruebas pueden no ser necesarias para todas la personas. Por otro lado, es posible que uno tenga que visitar al oftalmólogo regularmente con el fin de determinar si los daños ocasionados por el glaucoma aumentan con el paso del tiempo.


MAYOR PROPENSIÓN AL GLAUCOMA


La presión elevada, en sí, no indica la presencia de glaucoma. Su oftalmólogo examina muchos factores para determinar su riesgo particular de desarrollar esta enfermedad.
Los principales factores de riesgo son:
- Edad
- Miopía (más información)
- Diabetes
- Descendencia africana
- Historia familiar de glaucoma
- Lesiones antiguas en los ojos
- Anemia grave o conmoción

Su oftalmólogo analiza estos factores antes de decidir si usted necesita algún tratamiento.


TRATAMIENTO


Los daños que produce el glaucoma son irreversibles: si el nervio óptico ha sufrido daños (parciales o totales), ya no se recupera. Los tratamientos detienen el progreso de la enfermedad y conservan la visión y el campo visual tal y como estaban en el momento del diagnóstico. Por eso resulta fundamental su detección temprana.
Dependiendo del tipo de glaucoma y de la situación de mayor o menor gravedad en el momento del diagnóstico, el oftalmólogo va a optar por un determinado tratamiento

Medicamentos
El glaucoma generalmente se controla con la aplicación de gotas para los ojos varias veces al día, a veces en combinación con pastillas. Estos medicamentos disminuyen la presión del ojo reduciendo la producción de fluido acuoso dentro del ojo o mejorando el flujo por el ángulo de drenaje.
Para que las medicinas surtan efecto, deben emplearse de forma constante. Es importante que el paciente siga rigurosamente con el tratamiento sin interrupción.


Cirugía con rayos láser (más información)
Este tratamiento puede ser eficaz para diferentes tipos de glaucoma. En el glaucoma de ángulo abierto, se trata el ángulo de drenaje. El láser se utiliza para favorecer el drenaje (trabeculoplastia) del humor acuoso con el fin de ayudar a controlar la presión intraocular.
En el glaucoma de ángulo cerrado, el láser perfora un orificio en el iris (iridotomía) para mejorar el flujo de humor acuoso hacia el conducto de drenaje.





CIRUGÍA TRADICIONAL


Se requiere cirugía tradicional en aquellos casos diagnosticados en fases muy avanzadas o cuando se ha fracasado con el tratamiento médico o la cirugía láser.
La operación consiste en la creación de una nueva vía de salida o canal de drenaje para que el humor acuoso abandone el ojo y se mantenga así la presión en límites normales. Esta técnica quirúrgica se denomina trabeculectomía.


PAPEL DEL PACIENTE


El tratamiento del glaucoma requiere que usted trabaje en equipo con su médico. Su oftalmólogo puede recetar un tratamiento, pero sólo usted puede cerciorarse de aplicar sus gotas ópticas o tomar sus medicinas.
Nunca debe suspender o cambiar los medicamentos sin consultar al oftalmólogo. Es muy importante hacerse frecuentes exámenes y pruebas oculares para controlar la condición del glaucoma y saber cuando ocurre un cambio. Recuerde, se trata de su vista. Usted debe hacer su parte para conservarla.

La pérdida de la vista puede prevenirse


Los exámenes médicos de los ojos en forma periódica pueden ayudar a evitar la pérdida innecesaria de la visión.
Hágase un examen:

Cada 3 a 5 años:
- Si tiene 39 años o más
Cada 1 a 2 años:
- Si un miembro de su familia sufre de glaucoma
- Si es de descendencia africana
- Si alguna vez sufrió una lesión grave en el ojo
- Si está tomando esteroides



 
Inicio | Quienes Somos | Cobertura Obras Sociales y Prepagas | Cirugía y Estudios | Sedes | Contacto